Cultura · La Bicicleta

La cultura de las dos ruedas

En La Bicicleta no colgamos carteles de bicis por casualidad. Detrás de cada rueda hay dos siglos de historia, de libertad y de arte. Aquí te lo contamos — con datos de verdad.

La máquina que liberó a la mujer

De lo primero que de verdad dio independencia a las mujeres. Y no lo decimos nosotros.

Retrato de Susan B. Anthony, c. 1898
Susan B. Anthony (1820–1906), líder sufragista. Foto de dominio público.

A finales del siglo XIX, cuando la bicicleta de seguridad (1885) y el neumático (1888) la hicieron cómoda y barata, pasó algo que ningún invento había logrado: por primera vez, una mujer podía moverse sola, lejos y sin pedir permiso.

Para poder pedalear hubo que dejar atrás el corsé y las faldas enormes. Nació el «vestido racional» y los bombachos: una pequeña gran revolución en la ropa que escandalizó a la época.

La líder reformista Frances Willard aprendió a montar a los 53 años y le dedicó un libro entero, «A Wheel Within a Wheel» (1895), comparando dominar la bici con conquistar «el mundo entero».

Creo que la bicicleta ha hecho más por emancipar a la mujer que cualquier otra cosa en el mundo. Le da una sensación de libertad e independencia. Me alegro cada vez que veo pasar a una mujer sobre una rueda: la viva imagen de una feminidad libre y sin ataduras.
— Susan B. Anthony, 1896 · entrevista de Nellie Bly en The New York World

Breve historia de la bici antigua

De un trasto de madera sin pedales a la reina de la calle, en menos de un siglo.

1817La draisina

El abuelo de todas: la «máquina de correr»

El barón alemán Karl von Drais presenta su Laufmaschine: dos ruedas en línea, de madera y sin pedales. Te impulsabas con los pies contra el suelo. Toda bicicleta del mundo desciende de aquí.

Draisina original de hacia 1817-1820, en un museo
1860sVelocípedo

El «matahuesos»

En Francia, Pierre Michaux y Pierre Lallement (patente de 1866) le ponen pedales a la rueda delantera. Sin gomas y con bastidor rígido, traqueteaba tanto que se ganó el apodo de boneshaker, «matahuesos».

1870sEl gran biciclo

La rueda gigante (penny-farthing)

Para correr más, agrandaron la rueda delantera hasta metro y medio. Elegantísimo y rapidísimo… pero ir tan alto era de todo menos seguro. Solo para jóvenes atrevidos.

Biciclo o penny-farthing, modelo Ariel de 1874
1885Bici de seguridad

Nace la bicicleta moderna

John Kemp Starley presenta su Rover: dos ruedas iguales y transmisión por cadena a la rueda trasera. Por fin cualquiera podía montar. En cinco años barrió al gran biciclo en Europa y América.

1888El neumático

Adiós al traqueteo

John Boyd Dunlop inventa el neumático con aire. De repente la bici era cómoda de verdad — y se disparó su uso masivo.

1890sEdad de oro

La «fiebre de la bicicleta»

Todo el mundo quiere una. La bici pasa de juguete peligroso a transporte de hombres y mujeres de toda edad. Es la Edad de Oro… y la época de los carteles que decoran este local.

La bici en España: del privilegio a la libertad

Cómo una máquina pasó de capricho de señoritos a herramienta del pueblo — y de paso marcó la sociedad y hasta la política del país.

En España la bicicleta hizo un viaje muy concreto: empezó siendo un lujo de pocos y acabó siendo la máquina con la que el pueblo —y las mujeres— se movieron libres por primera vez. Esto es lo que pasó.

1870Llega a España

Huesca, cuna del ciclismo español

Los primeros velocípedos ruedan por Huesca, que presume de ser la cuna del ciclismo español. Allí se publica la revista El Pedal (1870), de las primeras del mundo dedicadas a la bici. Es un objeto carísimo y exótico: cosa de minorías ilustradas.

1878Los primeros clubes

Un juguete de la burguesía

Nacen las primeras sociedades ciclistas, como la Sociedad Velocipedista Madrileña y el Club Velocipédico de Cádiz. Montar en bici es caro y exclusivo: un símbolo de modernidad y estatus para las clases acomodadas.

1890sLa fiebre

El precio baja… y la clase social también

Estalla la fiebre de la bicicleta: en 1894 se venden 200.000 bicicletas en España y en 1895 casi 300.000. Al abaratarse, deja de ser solo de ricos y empieza a llegar a todo el mundo.

1895Primera federación

El primer deporte organizado del país

Se funda en Madrid la Unión Velocipédica Española, la primera federación deportiva de toda España (hoy Real Federación Española de Ciclismo). Ese mismo año, las «Damas del pedal» hacen la ruta Madrid–Toledo: las españolas reclaman su libertad sobre dos ruedas.

1900– 1930

Del señorito al obrero

Ya barata, la bicicleta se convierte en la herramienta del trabajador: para llegar a la fábrica, al campo o al taller. Por primera vez, mucha gente humilde puede moverse lejos, rápido y sin depender de nadie. Una auténtica revolución de la movilidad y de la independencia personal.

1935Nace La Vuelta

El ciclismo, fenómeno de masas

El diario Informaciones organiza la primera Vuelta Ciclista a España (29 de abril de 1935): 14 etapas y 3.425 km. El ciclismo pasa a ser espectáculo popular y motivo de identidad nacional.

Posguerra1939 →

La bici del pueblo

Tras la Guerra Civil, en una España pobre y racionada, la bicicleta es el transporte esencial del obrero. Un joven Federico Bahamontes se foguea pedaleando kilómetros para repartir y trapichear con el estraperlo, solo para sobrevivir.

1959Orgullo nacional

Bahamontes gana el Tour

Bahamontes se convierte en el primer español en ganar el Tour de Francia y en el primer gran éxito internacional del deporte español. En plena dictadura, su gesta se vive como una victoria de todo el país.

1960s… a hoy

Del SEAT 600 al renacer

El desarrollismo trae el SEAT 600 y la Vespa, y la bici queda arrinconada como «el coche del pobre». Décadas después renace con fuerza: hoy vuelve a ser símbolo de libertad, salud y ciudad.

En el fondo, la historia de la bici en España es la de una libertad que se democratiza: lo que empezó como un privilegio de pocos terminó dando movilidad, independencia y orgullo a todos — empezando por las mujeres y los trabajadores.

¿Por qué había tantos carteles de bicis?

Porque coincidieron tres cosas: una moda, una técnica nueva y unos artistas geniales.

Con la fiebre de los años 1890, cientos de marcas se lanzaron a una guerra de carteles. Llegó en el momento justo: la cromolitografía permitía por fin imprimir color a lo grande y barato.

Jules Chéret, el «padre del cartel moderno», lo hacía con solo tres tintas (rojo, amarillo y azul). Y artistas como Alphonse Mucha, Toulouse-Lautrec o Jean de Paléologue «PAL» convirtieron un simple anuncio de bicis en arte de museo. Hoy esos carteles se cuelgan en galerías… y en este local.

Una pequeña pinacoteca de la bicicleta:

Cartel Cycles Sirius
Cycles SiriusJ. de Paléologue «PAL» · h. 1899
Cartel Cycles Waverley
Cycles WaverleyAlphonse Mucha · 1898
Cartel Opel, Die Siegerin
Opel «Die Siegerin»Alemania · 1898
Cartel Terrot & Cie, Dijon
Terrot & CieDijon · h. 1902
Cartel Cycles Hurtu, Paris
Cycles HurtuParís · 1889
Cartel Whitworth Cycles
Whitworth CyclesJ. de Paléologue «PAL»
Cartel Ride a Stearns
Ride a StearnsEdward Penfield · 1896
Cartel Cycles Clément
Cycles ClémentMisti · h. 1898
Cartel Cycles Georges Richard
Cycles Georges RichardHenry Gray · h. 1900
Cartel Cycles Peugeot
Cycles PeugeotE. Vulliemin
Cartel Cleveland Cycles
Cleveland CyclesEE. UU. · h. 1900

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Musa de pintores y escritores

La bicicleta no solo se anunciaba: inspiró a los grandes artistas y a la mejor literatura.

La Chaîne Simpson, Toulouse-Lautrec, 1896
Toulouse-Lautrec · 1896

«La Chaîne Simpson»

Empezó como un anuncio de cadenas de bicicleta. Hoy es una obra maestra del cartelismo, con ciclistas lanzados en pleno velódromo.

Dinamismo de un ciclista, Umberto Boccioni, 1913
Umberto Boccioni · 1913

«Dinamismo de un ciclista»

El futurismo italiano se enamoró de la velocidad. Boccioni descompone al ciclista en pura energía y movimiento. El cubismo de Metzinger («Au Vélodrome», 1912) hizo algo parecido.

…y también en los libros

1895

A Wheel Within a Wheel

Frances Willard cuenta cómo aprendió a montar a los 53 — y lo que significó para una mujer de su tiempo.

1896

The Wheels of Chance

De H. G. Wells: el primer libro sobre cicloturismo, escrito en plena fiebre ciclista.

1898

Voici des ailes

Un himno a la bicicleta firmado por Maurice Leblanc… el mismo que años después crearía a Arsène Lupin.

1917

Taming the Bicycle

De Mark Twain. Suya es la frase: «Cómprate una bicicleta. No te arrepentirás… si sobrevives.»

La bici en el cine

Hasta el séptimo arte ha rodado sobre dos ruedas. Y empieza por una obra maestra.

1948 · Vittorio De Sica

El ladrón de bicicletas

En la Roma de posguerra, un obrero consigue por fin un trabajo… que necesita una bicicleta. Cuando se la roban, recorre la ciudad con su hijo buscándola. Una de las cumbres del neorrealismo italiano y, para muchos, una de las mejores películas de la historia (Óscar honorífico en 1950). Aquí la bici no es decorado: es la diferencia entre comer o no comer.

1979

Breaking Away

Un joven obrero obsesionado con el ciclismo italiano sueña con ser campeón. Ganó el Óscar al mejor guion original.

1982

E.T., el extraterrestre

La escena en bici más icónica del cine: los niños cruzando la luna por el cielo. Spielberg puro.

2003

Bienvenidos a Belleville

Animación francesa: secuestran a un ciclista del Tour de Francia y su abuela va al rescate. Dos nominaciones al Óscar.

2012

La bicicleta verde (Wadjda)

Una niña saudí lucha por tener una bici. Fue la primera película rodada íntegramente en Arabia Saudí, dirigida además por una mujer. La bici, otra vez, como símbolo de libertad.

El arte
de las dos
ruedas

Y de la historia… al sillón

Ahora ya sabes por qué esto se llama La Bicicleta. Pásate, te dejamos rodado y te seguimos contando.

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Fuentes e imágenes

Datos contrastados con la Biblioteca Nacional de España, la Real Federación Española de Ciclismo (sobre la Unión Velocipédica Española de 1895) y prensa de la época —incluida la entrevista de Nellie Bly a Susan B. Anthony en The New York World (1896)—. Los datos de la primera Vuelta a España (1935) y del Tour de Bahamontes (1959) proceden de archivos y hemerotecas oficiales. Las imágenes son originales de dominio público conservadas en museos y bibliotecas: la draisina (museo de Heidelberg), «La Chaîne Simpson» de Toulouse-Lautrec (1896, Biblioteca Nacional de Francia), «Dinamismo de un ciclista» de Boccioni (1913, colección Mattioli–Peggy Guggenheim de Venecia) y el retrato de Susan B. Anthony.